La Puntualidad

Es, o quizás fue, un valor históricamente asociado a  Gran Bretaña, por lo menos en nuestro querido país (Argentina). Siempre hemos hablado de la “puntualidad inglesa” cuando quisimos enfatizar el respeto del horario. Aún lo hacemos. Pero… ¿de dónde viene esa costumbre? De los ferrocarriles, que en una época fueron ingleses, cuyas partidas y arribos se cumplían con total exactitud.

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Si bien la puntualidad es aplicable a todos los actos relacionados con la vida de relación, en comidas con asiento el desconocerlo es inexcusable. Se admiten los quince minutos de tolerancia, pasados los cuales se entra en el terreno de la impuntualidad. En algunos países la falta de ella es tan común, que hasta, erróneamente, es considerada de buen tono. Parecería que se quisiese demostrar que se es muy importante o que se está muy ocupado.

Otro tanto ocurre con las audiencias, en que algunos acostumbran hacer esperar al visitante, al que se ha fijado una hora para recibirlo, con el propósito de dar la sensación  que se tienen asuntos de gran urgencia que tratar, y que el visitante debe aguardar a que los solucione. En ambos casos,  lo único que se demuestra es la falta de educación o estar afectado por un complejo de inferioridad. Obtiene, quien así actúa, una imagen muy distinta de la que desea ofrecer.

Concurrir a la hora indicada pone en evidencia el señorío de quien lo hace, pues está demostrando que conoce el ceremonial, que es cortés y que desde el primer momento manifiesta su gentileza con quienes han tenido la deferencia de invitarlo.

Común es ver en los alrededores de las embajadas u hoteles donde se realizan recepciones, en particular en oportunidad de las fiestas nacionales, a personas que caminan y miran el reloj, a la espera de que algunos minutos hayan pasado de la hora indicada, con el propósito de no ser los primeros. No hay nada de malo en ser los primeros. Los dueños de casa han de encontrarse en sus lugares, esperando con una sonrisa, la llegada de los invitados.

Reloj pulsera

Llegar muy temprano también es incurrir en impuntualidad, pues interfiere en las actividades de la cocina y obliga a los anfitriones a vestirse de apuro para recibir al adelantado. Ante un caso así corresponde no hacerse problemas y sentarlo a esperar.

En las comidas sentados, el llegar excesivamente tarde, aunque las excusas sean aparentemente valederas, no son aceptables, pues marcan una falta de consideración hacia los demás invitados y hacia los dueños de casa, y el cocktail con que comienza toda comida se prolonga con exceso, así como la comida misma, y se crea un clima desagradable que padecen en primer término los invitantes.

Para evitar impuntualidades es que en la tarjeta de invitación se coloca la hora de comienzo, y en oportunidades de finalización, del evento. La tarjeta debe contener toda la información que el invitado necesita conocer. Deben evitarse las tarjetas cuya redacción sea  demasiado  escueta,  y  que den pie a respuestas como la del dramaturgo inglés Bernard Shaw (1856 –1950) a una duquesa de París. Cabe destacar que Shaw era un polemista incansable, dotado de fino humor y de acerada sátira, fustigó y ridiculizó sin reservas cuanto de falso y convencional observó en la sociedad, en las ideas y en las costumbres de su época. Su obra fue reconocida con el premio Nobel de Literatura en 1925. Volviendo a la anécdota, ella le envió una invitación redactada así: “La duquesa estará en casa el 9 de febrero entre las 7 y las 9”. El Escritor le mandó otra tarjeta que decía: “Ese día y a esa misma hora, el señor Bernand Shaw permanecerá en su propio domicilio”.

Para aquellos que son impuntuales crónicos me permito darles una receta que les permitirá organizar mejor sus tiempos y no caer en faltas de consideración con los demás que lo están esperando. El  método se basa en efectuar un cálculo de tiempos contando hacia atrás. Por ejemplo, si fui invitado a una comida a las 22.00 hs. y sé que demoro yendo en auto, en llegar al lugar fijado, 45 minutos, sé que deberé salir de mi casa a las 21.15 hs. Si además demoro una hora en bañarme, vestirme y estar listo para partir, deberé entrar al baño a las 20.15 a más tardar, lo que significa que deberé finalizar toda actividad en mi casa (jugar con los niños, atender llamadas telefónicas, leer el diario o ver televisión) a las 20 horas.

 

Federico A. Luque Caamaño                                                                                           Especialista Superior en Ceremonial                                                                                       Autor del Curso: “Cómo Aprender Ceremonial y Protocolo En Su Casa”

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Acerca de aprendeceremonialyprotocolo

Especialista Superior en Ceremonial - Profesor universitario de Ceremonial y Protocolo
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Una respuesta a La Puntualidad

  1. Patricia Blanco Ratti dijo:

    ” La puntualidad es la educación de los reyes”
    Dijo….El rey Luis XVIII de Francia!
    Me encanto!
    Como siempre!
    Maestro!
    Gracias!
    Y simplemente!
    Ser puntuales!
    “Noblesse oblige”
    Hasta siempre
    PEBR

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