El Papa Francisco y el Ceremonial

Al parecer el mundo entero día a día es sorprendido por el Papa Francisco y sus actos de humildad y sencillez, pese a estar investido con la dignidad de Jefe de Estado, por un lado, y ser el pastor de la grey católica  por el otro. Quizás sus actitudes llamen la atención porque se alejan de lo que estábamos acostumbrados a ver. Jorge Bergoglio, ahora Francisco, no se hizo humilde de la noche a la mañana sino que mantiene los mismos valores que tuvo siempre durante su carrera sacerdotal y que toman estado público con su llegada al pontificado.

Su Santidad, además de manejar el lenguaje verbal como pocos, es un maestro en el lenguaje paraverbal y el no verbal, por eso llega tan fácilmente al corazón de la gente, sea esta católica o no. No usar los zapatos rojos tradicionales de los pontífices, preferir continuar con su cruz de plata rechazando la de oro, acercarse a la gente a través de una llamada telefónica o una visita personal, utilizar automóviles humildes en lugar de lujosos y llamativos modelos, son algunas de las características que definen su personalidad. Es por eso que no me sorprende su actitud al recibir en el Vaticano a la Reina Rania de Jordania,  en agosto pasado, y dispensarle gentilmente, y con sincera humildad, una inclinación de su cabeza como se aprecia en la fotografía tomada por Mauricio Branbatti de AFP y publicada por The Telegraph en el artículo titulado “Pope breaks with protocol by boeing to Queen of Jordan”. Debe el lector tener en cuenta que se trata de una soberana no católica, puesto que ella y su marido profesan la fe musulmana en visita de Estado. Sin embargo, la reina cumplió, con sumo respeto todas las indicaciones protocolares – incluyendo la vestimenta – para las audiencias privadas, y el Santo Padre le obsequió una humilde reverencia porque así lo sintió.

Saludo del Papa a la reina Rania de Jordania, espoda del rey Abdullah II Ibn Hussein - Toto Maurizio Branbatti -AFP

Si hablamos de precedencias, debemos recordar que en el mundo cristiano del siglo XVI se descontaba que el Sumo pontífice tenía la primacía, tanto en el orden espiritual como en lo temporal. De hecho, eran los papas los encargados de coronar a reyes y emperadores. Es así como S.S. Julio II (1443-1513) pretendiendo organizar la anarquía imperante en las precedencias de los reinos, debido a los diferentes criterios sustentados por cada uno, ordena a uno de sus Maestros de Ceremonia de la Capilla Pontificia que confeccione una lista que fije el orden de precedencia de los monarcas.

Quien llevó a cabo la tarea fue Paris de Grassis, en el año 1504. Esta lista reconocía la primacía del Papa por sobre todos los soberanos, lo seguía el Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico y su heredero; luego el Rey de Francia, el de España, el de Aragón, el de Portugal, el de Inglaterra, etc.

El hecho que se confeccionara un orden de precedencia de los monarcas y príncipes de las casas reinantes en Europa, puso de manifiesto que no todos los reinos gozaban del mismo status. Como es obvio esta lista no fue aceptada por la totalidad de las monarquías, especialmente aquellas no católicas.

En otra oportunidad se previó un orden de precedencia basado en la antigüedad de las respectivas monarquías.

En el siglo XVII Gustavo Adolfo de Suecia propuso la igualdad de todos los monarcas. La reina Cristina, su hija, defendió este principio en el Congreso de Westfalia (1648) cuyo tratado puso fin a la Guerra de los Treinta Años. Más adelante, Gran Bretaña, sostuvo similar criterio en oportunidad de la Cuádruple Alianza en 1718.

En 1760 el Marqués de Pombal, Primer Ministro portugués, en oportunidad de la boda de la Princesa del Brasil, ideó una fórmula que consistía en recibir y ubicar a los embajadores o representantes de las diferentes coronas o Estados de acuerdo a su antigüedad en el país (Portugal). Las únicas excepciones serían el nuncio apostólico y el representante del emperador. Obsérvese como al embajador pontificio se le reconocía un privilegio que el resto no tenía. Esta decisión de la corte portuguesa no fue aceptada por las potencias.

Finalmente en el célebre Congreso de Viena de 1815 fue reconocida la igualdad jurídica de los Estados. Este Congreso, que estructuró la diplomacia moderna, mantuvo la fórmula del Marqués de Pombal donde la precedencia de los embajadores estaba basada en la antigüedad que hoy se materializa con la fecha y hora en que el embajador presenta sus Cartas Credenciales. En países católicos como Argentina, el decanato del Cuerpo Diplomático recae en el Nuncio Apostólico, sea cual fuere la fecha de su llegada al país.

En esta apretada síntesis intenté relatar, un poco a vuelo de pájaro, la evolución del tema precedencias. En la actualidad los países católicos reconocen al Papa como el Jefe de Estado con mayor precedencia, tal es así que los miembros de las Casas Reales, ante sólo él, inclinan sus cabezas. Pero eso a Francisco lo tiene sin cuidado y prefiere llamarlos hermanos y hermanas.

 

Federico A. Luque                                                                                                               Especialista Superior en Ceremonial                                                                                        Autor del Curso: “Cómo Aprender Ceremonial y Protocolo En Su Casa”

 

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Acerca de aprendeceremonialyprotocolo

Especialista Superior en Ceremonial - Profesor universitario de Ceremonial y Protocolo
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